La Cultura del Café

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Con un consumo anual per cápita de 148 litros por año, los alemanes beben más café que cualquier otra bebida. De acuerdo con la Asociación Alemana del Café, los sajones son conocidos no sólo por su talento pastelero, también por su amor por el café.

En 1583, Léonard Rauwolf, un médico alemán recién llegado de un viaje de diez años por Oriente Medio, fue el primer occidental en describir el brebaje: “Una bebida tan negra como la tinta, útil contra numerosos males, en particular los males de estómago. Sus consumidores lo toman por la mañana, con toda franqueza, en una copa de porcelana que pasa de uno a otro y de la que cada uno toma un vaso lleno. Está formada por agua y el fruto de un arbusto llamado bunnu”.

El café llegó en Alemania en el siglo XVI. La Arabian Coffe Baum, una de las cafeterías más antiguas de Europa, en Leipzig, ya daba noticias de su existencia en 1556. El edificio del Arabian Coffe Baum es más que una cafetería en activo, es al mismo tiempo cafetería, restaurante y museo de la historia del café. Yo no he estado ahí, pero si te gusta el café, los que han estado me han recomendado el sitio encarecidamente.

Los cafés de Leipzig son siempre un lugar importante para discusiones económicas, culturales y políticas de esta importante ciudad comercial y editorial.

Incluso el compositor Johann Sebastian Bach, cantor de la iglesia de Santo Tomás en Leipzig, en la mitad del siglo XVIII, hizo del café el tema principal de la cantata Cállate, “deja de parlotear”, que se hizo popularmente conocida como la Cantata del Café.

El poeta Christian Friedrich Henrici, cuenta la historia de un padre que está tratando de romper el hábito de su hija de beber café. Finalmente, ella se compromete a dejar el café a cambio de que se le permita casarse. La intención de la hija era encontrar un marido que, en secreto, apoyará su hábito de tomar café. En aquella época a las mujeres no se les permitía entrar en los cafés. Sí, sí “como lo escribo”, las mujeres tenían prohibido entrar en los cafés. Así que estas comenzaron a organizar el Kaffeekränzchen, en sus propios hogares. Este nuevo movimiento se extendió rápidamente desde Leipzig y Hamburgo al resto de Alemania. No fue hasta el siglo XX cuando las mujeres finalmente lograron acceso, sin restricciones, a los cafés públicos.

Los sajones dejaron atrás unos cuantos legados relacionados con el café. Blümchenkaffee, es una palabra alemana utilizada para describir el café flojo. La traducción literal es «el café de la flor» que se refiere al hecho de que mientras se bebe una taza de café débil, uno puede incluso ver las flores pintadas en la parte inferior de la taza. El otro, es el filtro de café, inventado por Melitta Bentz de Dresde en 1908. Cuando aparecieron agujeros en un fondo de una olla, la cubrió con papel secante, y añadió el café molido y el agua hirviendo. Este método se hizo muy popular en la feria de Leipzig, y así apareció el filtro del café.

Por cierto los alemanes toman café en la oficina continuamente, mientras están trabajando. ¿Os apetece una taza?

 

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