La Cultura del Té

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En Alemania no todo el mundo toma café con pastel. En algunas zonas de Alemania tienen desde hace mucho tiempo preferencia por el té. En el siglo XVII el té lo vendía el  Apotheke, o boticario, como una medicina. En el siglo XVIII las importaciones de té se incrementaron en las ciudades del norte de Alemania, especialmente en Hamburgo y Bremen.

Hoy en día, una cuarta parte del té importado en Alemania se consume en la región escasamente poblada de Frisia Oriental, en el estado de la Baja Sajonia, donde la tasa de consumo per cápita está a la par con la de Inglaterra. La tradición del té – incluyendo los deliciosos pasteles y galletas – que se pusieron en boga en el siglo XIX todavía tienen muchos seguidores en esta parte del país, conocida como «la cultura del té de Frisia Oriental».

Según la tradición, para servir un buen té, se coloca un terrón de azúcar en el fondo de la taza, que se agrieta según se añade té caliente. A continuación, se añade una cucharada de crema en un lateral, lo que crea un poco de «nube» en el té. Agitar el té está estrictamente prohibido, ya que se dice que la taza no agitada permite degustar los tres elementos, té, azúcar y crema.  ¿Os apetece una tacita?

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