El poder de la “alta” autoestima

En mis viajes profesionales por  Alemania, Dinamarca, China, Marruecos, Singapur, Italia y otros he observado que a veces, algunos profesionales, caminan por la vida con cierto “miedo a destacar, a que se fijen en elllos”.

Reconozco que salir de la zona de confort, hacer cosas diferentes, enfrentarse a lo desconocido puede provocar ciertos miedos en la edad adulta.

Dependiendo de la niñez y la juventud que hayas tenido,  estarás más o menos familiarizado con viajar al extranjero, conocer, incluso convivir con  gente de otros países. Habrás tenido situaciones en las que hayas hablado un idioma del que apenas sabías cuatro palabras para hacerte entender y lo habrás hecho.

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No nos acordamos, pero  quiero que reflexiones qué crees que pasó cuando por primera vez intentaste andar, correr, montar en bici, hablar tus primeras palabras, nadar, leer…. y todo lo que has conseguido en la vida hasta ahora. Estarás de acuerdo conmigo en que nacemos bastante indefensos. ¿Qué pasó?  ¡Te lo creíste y lo hiciste! sin complejos, sin paradigmas.

A medida que vamos creciendo vamos acumulando pértigas, que nos ayudan a saltar de un sitio a otro, o vallas que nos van obstaculizando o frenando a cada salto que queremos dar.

El ir acumulando pértigas o vallas depende de toda una serie de vivencias, creencias, principios, motivaciones, relaciones etc.  Si no te pusiste vallas para andar, correr, nadar, ahora puedes hacer lo mismo a la hora de salir de tu zona de confort en la edad adulta.  El ponerte vallas o pértigas depende de tí.

A la hora de viajar al extranjero como experiencia laboral, te ayudará pensar que salir de la zona de confort es algo divertido, positivo, algo que puedes hacer, igual que has hecho otras cosas mucho más complicadas. Todos, españoles y extranjeros, estamos equipados por igual para salir de la zona de confort.  Si todavía no te he convencido te recomiendo que veas el siguiente vídeo:

www.youtube.com/watch?v=n37Ej6OUrIo

Salimos de la zona de confort bastantes veces a lo largo de la vida. Salimos de forma voluntaria o involuntaria. Cuando salimos podemos optar por mostrar dos actitudes: una de miedo al fracaso, al ridículo, con complejo de inferioridad que nos frena y nos paraliza , o la contraria, con curiosidad, diversión, conscientes de que estar ahí nos va a aportar desarrollo personal y profesional.

Piensa de nuevo, piensa en los grandes problemas que tenías  eras un niño, un suspenso, un pantalón roto porque te habías caído, el abrigo que creías haber dejado en el patio del colegio y milagrosamente había desaparecido, “el matón” que se había comido tu bocadillo preferido. ¿Cuan grandes te parecen esos problemas ahora?. Alguno, seguro que estáis sonriendo recordando alguna de estas situaciones. No parecen demasiado graves, ¿verdad?.  Siempre pienso que cuando sea abuelita, me alegraré de los éxitos y también de que lo aprendí en los errores que cometí, pero sobre todo me arrepentiré de aquello, que, por miedo, por no salir de la zona de confort, nunca intenté.

Cuando salgas de la zona de confort lo mejor es hacerlo desde la «alta» autoestima, desde el “Tú Si Que Vales”. Te adjunto un ejemplo de españoles que se lo han creído y han logrado reconocimiento internacional siendo muy jóvenes.

Eduard Calvo: profesor del IESE . http://poetsandquants.com/2014/02/12/best-prof-eduard-calvo/

Si eres uno de los que ha tenido, o conoces a gente que haya tenido  éxito internacional invítalos a que me contacten y nos cuenten su historia. Gracias.exito-laboral[1]

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